Black Lives Matter: Influencia extranjera en política nacional

En estos últimos ocho meses, durante todo el período de la revolución en curso iniciada el pasado 18 de octubre del 2019, la izquierda chilena, y en especial su ala más radical, el Frente Amplio y el Partido Comunista, nos han repetido el viejo discurso de que todo lo acontecido no es más que la espontanea manifestación del pueblo, sin ningún tipo de intervención ni menos influencia extranjera, lo cual, ha resultado una estrategia eficaz con gran parte de la población, que sigue creyendo que esta revuelta, no es ni de izquierdas ni de derechas. Sin embargo, hay pruebas contundentes que demuestran lo contrario, respecto a algunos de nuestros políticos nacionales que veremos a continuación.

Partamos en el año 2012, cuando la joven vicepresidenta de la FECH, Camila Vallejos, junto con su fiel compañera, Karol Cariola, secretaria general de las JJCC, realizan un viaje a Cuba, invitadas por el mismísimo dictador comunista Fidel Castro en medio de los 50 años de la Revolución. En ese revelador encuentro, Vallejos señala que, para ella, Castro se constituye “como un ejemplo de lucha, solidaridad, y que nos transmite el mensaje de : tenemos que seguir luchando como él, como el Che, como Gladys Marín etc.” ¿Es coincidencia acaso que el mandatario cubano hubiese invitado a su conmemoración de los 50 años de la revolución, a las jóvenes lideres universitarias con tan solo 24 años, y una incipiente experiencia política?


Cuatro años más tarde, en una entrevista dada a Radio Biobío, el entonces diputado por la comuna de Santiago Giorgio Jackson reconoce aportes a su partido Revolución Democrática por parte de la fundación del magnate estadounidense George Soros, controvertida figura internacional a quien se le adjudica, por ejemplo, según la revista especializada en finanzas norteamericana Forbes, ser quien provocó la quiebra del Banco de Inglaterra en el año 1992. Otro merito que se le adjudica a Soros, (y que el mismo reconoce en una entrevista a CNN) es estar implicado en diversas revoluciones de colores en el mundo, como es el caso del golpe de estado en Ucrania en el año 2013 tras haber financiado fundaciones estratégicas para la formación revolucionaria en dicho país. ¿Es coincidencia entonces, que este mismo hombre conocido por financiar diversas revoluciones, esté implicado también en apoyar financieramente a nuestro joven diputado, quien abiertamente ha manifestado querer cambiar radicalmente el modelo nacional?

Podría ser tan solo una anécdota, pero mejor observemos el presente y veamos como el mismo diputado Jackson, es ahora miembro del consejo de la Internacional Progresista. Este movimiento, integra a diversos lideres e intelectuales de la izquierda internacional, tales como el filósofo y politólogo anarquista Noam Chomsky, el excandidato presidencial brasileño por el Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad entre otros, bajo el alero de Sanders Institute, perteneciente al excandidato izquierdista norteamericano Bernie Sanders. Este movimiento internacionalista, tiene como objetivo, “fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales y partidos en defensa de la democracia, la solidaridad, la igualdad y la sostenibilidad”, bajo la sugerente consigna, “Progresistas del mundo, uníos”, que nos recuerda a la conocida consigna del Manifiesto Comunista de Karl Marx, “Proletarios del mundo, ¡uníos!” ¿No les parece acaso, demasiada coincidencia, que tanto Giorgio Jackson como Camila Vallejos ( por nombrar a los más emblemáticos de la nueva izquierda chilena), tengan estrechos vínculos con financistas, políticos y movimientos internacionales con el explícito objetivo de fomentar revoluciones en distintos países de occidente? ¿No es acaso demasiada coincidencia que la estructura, nombre y objetivos de lo que fue la Internacional Comunista, posea prácticamente el mismo esquema de la actual Internacional Progresista, que difiere tan solo de un par de cosas cosméticas, como el mero cambio de la palabra comunista por progresista? ¿Es acaso coincidencia, que justamente ahora, comencemos a enterarnos del estrecho vínculo de nuestros políticos de oposición, con sus homólogos norteamericanos, en un momento donde a ambos países nos une un proceso de revolución en curso?


Saque usted sus propias conclusiones.

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